miércoles, 23 de junio de 2010

VUVUCELAS

Pan y circo, el mundial a comenzado, montaje del sistema para despistar, para adormecer, para manipular.
Sobreinformacion y machaque continuo, por cualquier canal, aunque no tuvieras ni television, ni radio, ni internete,aunque vivieras en un pueblo de 50 habitantes, como es mi caso, siempre te llegan ecos, palabras, televisiones a todo volumen, algun berrido de vuvucela (la trompeta DE PLASTICO de toda la vida que llevan los becerros forofos del futbol para emitir un desagradable mugido que te sobresalta y te da p'ol culo en cualquier ciudad que tenga un campo de futbol)que por desgracia se ha puesto de moda en otro alarde de manipulacion en este mundial.
CONSCIENCIA,CONSCIENCIA, es lo que hace falta, hay que ser conscientes de que los chinos han puesto en marcha ya su formidable, no por ultramoderna sino por enorme, maquinaria industrial para invadir, como han hecho ya en Sudafrica, todo el mundo, con estas asquerosas trompetas.
¿Por que asquerosas? aparte de su abominable sonido ( solo una ya es desagradable no quiero ni imaginarme miles o decenas de miles sonando a la vez)¡¡SON DE PLASTICOOOOOO¡¡ una industria super contaminante y un residuo mas contaminante aun , que dura miles de años, seguro que el sistema no las va a hacer biodegradables ( demasiado caras) se estan construyendo a millones actualmente ya estan contaminando a tope y que luego van a quedar por todas partes , flotando en los mares, ahogando animales maravillosos, desparramadas por nuestros campos y ciudades por miles de años.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡PODEMOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSSSS¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Viva la fiesta y que se calle el aguafiestas
VOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

jueves, 10 de junio de 2010

donde estas ?

No se de quien es este microrelato, pero me gusta.


Él me agarró por la espalda, las manos tensas en mi pecho. Me gustó, no puedo negarlo. Sabía que mi codo guardaba toda la fuerza del mundo. Y así fue. Un golpe certero. Luego, el puño izquierdo voló hacia su ceja. Mis nudillos amaron esa valiente sangre. Tambaleó un poco, uppercut, mentón triturado. Tenía la navaja lista. La hubiera hundido en su yugular, pero preferí cortar mi larga trenza y lanzársela al hombrón que se revolcaba en el suelo.

Marimacho -gritó, con baba entre los dientes, cogiendo la trenza y devorándola.

En aquellos días de lluvia, me lavaba el pelo con cicuta, para no andar aleonada.